España profundiza su acercamiento a China y genera recelos entre socios de la Unión Europea
La relación entre España y China atraviesa uno de sus momentos de mayor cercanía de los últimos años. Una muestra reciente fue la participación de Shanghái como ciudad invitada en las fiestas de La Mercè, en Barcelona, donde delegaciones chinas protagonizaron actividades culturales ante miles de personas. El vicealcalde de Shanghái, Lu Shan, destacó durante la inauguración que las tradiciones chinas y catalanas son diferentes en sus formas, pero comparten “un espíritu común”.
Ese clima de cordialidad cultural también se refleja en el plano político. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, visitó en cuatro oportunidades al mandatario chino Xi Jinping en los últimos años y viene impulsando una estrategia de mayor diálogo con Pekín.
Desde la reelección de Donald Trump en Estados Unidos, Sánchez ha planteado que la Unión Europea debería reforzar sus vínculos con China y evitar una relación basada únicamente en la confrontación. La posición española apunta a mantener abiertos los canales comerciales, diplomáticos y económicos con el gigante asiático.
Sin embargo, esa estrategia genera diferencias dentro de la propia Unión Europea. Varios socios de España consideran a China un rival estratégico y advierten sobre los riesgos geopolíticos, tecnológicos y comerciales que puede implicar una relación demasiado cercana con Pekín.
El debate refleja una discusión más amplia dentro del bloque europeo: mientras algunos gobiernos buscan reducir dependencias y adoptar una postura más cautelosa frente a China, España intenta posicionarse como uno de los países partidarios de mantener una relación más pragmática y de cooperación.
Fuente: BBC Mundo. Nota elaborada en base a información publicada por ese medio.
